Las instituciones trabajan en conjunto en laboratorios de bacteriología y biología molecular.

La italiana Ana Brisitiani vivió en un conventillo de la calle Balcarce, en Buenos Aires, hasta el 17 de marzo de 1871, cuando murió durante la gran epidemia de fiebre amarilla que azotó Argentina en esa época. Meses más tarde, Juan Manuel Blanes retrató su muerte y la de su esposo en base a los apuntes del comisario de la ciudad y casi 150 años después los médicos y científicos del Hospital Maciel y el Institut Pasteur intervinieron una imagen del cuadro con códigos QR, para que todos los pacientes que pasen por el patio del hospital puedan escanearlos e informarse sobre la fiebre amarilla y los riesgos que implica para la población hoy en día.

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