Al inicio de la construcción del Hospital de Caridad se adquiere para el efecto, un cuarto de cuadra en el mismo sitio que ocupa hoy y se edifican en él, bajo la dirección de Maciel, las dos primeras salas que tuvo ese edificio. Su techo era de teja como los más de los edificios públicos de aquella época y una gran parte de la población de esta ciudad, pero con capacidad para dar cabida a un buen número de enfermos.

Pronto el edificio, entregó el Cabildo aquel modesto Hospicio en uso y propiedad a la Hermandad de Caridad, y Maciel a quien cupo el honor de la iniciativa y una parte muy señalada en su creación, se consagró ayudado por D. Francisco Cabrera (otro de los buenos y benéficos vecinos de esta ciudad) a dotarlo de un botiquín y de todo el menaje necesario para los enfermos, limitándose por entonces a solo los hombres.[1]

 

[1] Isidoro de María: Apuntes biográficos de don Francisco Antonio Maciel, fundador del Hospital de Caridad y Padre de los Pobres.